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jueves, 24 de marzo de 2016

COMO AYUDAR A ALGUIEN QUE CONSUME DROGAS Y/O ALCOHOL




Todos alrededor de un adicto saben que él o ella necesita ayuda, pero a menudo el adicto no lo puede ver. Muchos mueren exactamente de esa manera.
Muy a menudo, un adicto sabe en el fondo de su corazón que él o ella necesita ayuda para romper el ciclo durante suficiente tiempo para recibir la ayuda necesaria. 
Un ejemplo que es muy común es cuando un adicto encuentra un problema mayor (por ejemplo lo arrestan, lo echan de su casa, pierde su trabajo) y en ese momento está perfectamente dispuesto a discutir su adicción con sus seres queridos. 
Desafortunadamente, si no se aprovecha esta oportunidad rápidamente, las ganas de consumir la droga y el ambiente abrumador forzarán al individuo a usarla de nuevo y pasará algún tiempo antes de que él o ella encuentre las fuerzas que de nuevo rindan cooperación hacia los esfuerzos de rehabilitación.
¿Cuáles son las razones del adicto?
El adicto tiene cosas en su pasado o en su presente que parecen eventos devastadores  y que tienen algo que ver con las drogas. 
Un ejemplo es un adicto que ha perdido a sus mejores amigos debido a su adicción. Otro ejemplo es una persona que pierde a su esposa y niño por abuso de drogas. 
Un miembro de la familia puede mirar la vida del adicto y ver centenares de razones por las que el adicto debería renunciar a las drogas, pero desafortunadamente estas razones no son REALES para el adicto. 
Hay, sin embargo, problemas que el adicto encuentra que son reales o significativos en la vida del adicto, los cuales ve el adicto que son razones para renunciar al uso de las drogas. 
Es importante identificar estas porque se pueden usar durante la intervención para recordarle al adicto por qué debe buscar ayuda.
¿Qué presión siente ahora el adicto?
El adicto no tiene necesariamente la misma realidad sobre su adicción que la que puedan tener los que no son adictos. 
Por ejemplo, él o ella puede tener problemas de salud medio serios, ningún amigo ni trabajo o ingreso, pero sentirse como que las cosas están “más o menos bien”. Muchos adictos en realidad se han sobre dosificado y han estado cerca a la muerte, y están usando drogas al mismísimo día siguiente. 
Esto puede parecer loco, pero es en realidad solamente parte del dolor del adicto.
Con esto en mente, el adicto de vez en cuando se encuentra con presión adicional, que lo obliga a tomar una decisión real sobre si consigue ayuda o sigue usando.
 Cargos legales pendientes que pueden fácilmente llevarlo a la cárcel, amenazas de perder a su esposo o esposa, pérdida del trabajo pendiente, todas son situaciones posibles que pueden ejercer suficiente presión en el adicto para combatir la adicción y buscar ayuda. 
Aunque una en particular puede no funcionar en su situación, hay presiones que pueden tener peso y que ayudarán a estimular al adicto a una decisión a buscar ayuda. 
Es fácil asumir que el adicto simplemente está “tratando de evitar ir a la cárcel” o alguna otra evaluación que en muchos casos es cierta. 
El hecho es que un adicto solamente buscará ayuda cuando alguien o algo lo saca de su “zona de comodidad de la adicción” y lo obliga a una decisión. 
Los adictos con acceso a dinero, un lugar para vivir, gente que acuerda con su uso y ningún problema legal, rara vez buscan ayuda. 
Ellos “no tienen problemas”. Es muy importante entender esto y será crucial en cualquier intento de intervención.
¿Quién debe estar ahí para ayudar?
Una de las mayores consideraciones que se encuentran en la intervención es elegir quién va a estar allí. Hay que pensar completamente este asunto de antemano. El número de personas presentes es menos importante que quién esté allí. 
De ser posible, la persona ala que el adicto respete más debe estar presente. 
Esta persona es un líder de opinión para el adicto y tiene que estar allí para darle pleno soporte al hecho de que la persona reciba ayuda y debe estar bien informado acerca de la agenda real.
Tantos miembros de la familia como sea posible deben estar allí siempre y cuando todos y cada uno de ellos esté completamente de acuerdo acerca del hecho de que la persona necesita ayuda y que respalde la agenda general.
 Si hay alguien antagonista en la familia contra el adicto y no es capaz de controlarse de presentar argumentos y acusaciones, entonces usted puede considerar dejar a esa persona fuera. 
Generalmente, el adicto tiene muchos enemigos y le ha hecho mal a la mayoría de la familia pero las discusiones y la indisposición no benefician la causa de hacer que el adicto busque tratamiento.
 De hecho, generalmente resulta en impedir que esto ocurra porque el foco de atención se coloca en la discusión y no en el asunto que nos atañe.

La meta general es llevar al adicto a un momento en el que se dé cuenta que hay un problema y que esté dispuesto a buscar ayuda. Cuando se haya logrado esto, esté preparado para llevarlo a tratamiento sin tardanza.

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